martes, 17 de abril de 2018

RETROSPECTIVA: SADE

Sofisticados y un tanto cerebrales, los seguidores de la nueva moda «cool» británica tienen en Sade a su mejor representante, a su reina perfecta. Un halo de misterio muy bien construido en torno a esta chica menuda con físico de modelo, sonrisa dulce y distante y una leyenda principesca a sus espaldas, redondeaba su papel de «reina del cool». De hecho, se dice que Helen Folasade Adu, nacida el 16 de enero de 1960 en Ibadan, Nigeria, hija de un profesor africano y de una enfermera inglesa, tiene sangre azul en las venas, ya que su padre era descendiente de los monarcas locales (con lo que ella, por tanto, sería una princesa africana). Pero con una decisión tan aristocrática como burguesa, Helen estudió moda y diseño y llegó a convertirse, gracias a sus ojos de terciopelo, a su figura esbelta y a su gracia felina, en una turbadora fotomodelo. 
Desarrollaría su trabajo en aquella Gran Bretaña a la que sus padres la habían llevado cuando sólo tenía tres años. Cuando no estaba ocupada en interminables sesiones fotográficas, la princesa- modelo se distraía con la música. Sus heroínas eran Peggy Lee, Nina Simone, Julie London y Astrud Gilberto. Su deseo de emular estas intérpretes aumentó con el tiempo y por fin en 1981, a los veintiún años, Helen entró como cantante en Ariva, un grupo de funky latino. La banda pasó a denominarse Pride y sacó un gran provecho de la sensual voz de Helen. El grupo estaba grabando algunas maquetas cuando Helen, rebautizada Sade Adu, conoció al batería y saxofonista Stuart Matthewman, al guitarra Paul Spenser Denman y al teclista Andrew Hale. De ahí nació una relación de amistad que alejó a Sade de los Pride y que la indujo a formar un nuevo grupo con los tres músicos. 
La idea fue acertada, dado que en breve tiempo, el cuarteto firmó un contrato con Epic. Corría el año 1984, y las primeras actuaciones de la banda fascinaron a la crítica, que alabó la mezcla de pop, soul y jazz, todo ello recorrido por un estilo sofisticado, riguroso, más atento a la transparencia que a la emoción, pero, precisamente por ello, en sintonía con la emergente tendencia «cool» que se iba consolidando en la mudable escena londinense. Sus primeros sencillos, 'Your love is king' y 'Smooth operator', llegaron a la zona alta de las listas mientras que la prensa dedicaba infinidad de titulares a esta princesa nigeriana de voz tan cálida como gélida: era cálida en el color y gélida en el estilo. La consecuencia obvia fue un álbum multimillonario, 'Diamond life', publicado en aquel mismo 1984 y producido por un astuto especialista, Robin Millar. 
En sintonía con una nueva tendencia liderada por artistas como Joe Jackson, Style Council y Carmel, la música de Sade era una mezcla suave y agradable de rhythm and blues, jazz, soul y rock melódico. El álbum proponía una «filosofía» de la vida un tanto chic, fundada en el ensueño y, por tanto, desvinculada de la realidad. Desde el tema de apertura, el ejemplar 'Smooth operator', emergía a toda máquina la pulcritud y la férrea dosificación de sonidos y atmósferas que siempre han caracterizado la música de Sade y que se adaptaban perfectamente a su forma de cantar: sofisticada, muy elegante, aunque decididamente alejada de los grandes modelos no sólo del nuevo «cool» y de la música «distinta», sino también de la tradición negra en la que la princesa decía inspirarse. En el álbum hay otras canciones tan seductoras como 'Your love is king', en el que el saxo de Matthewman y el piano eléctrico de Hale dialogan en una especie de maliciosa sensualidad.
También está el rhythm and blues lento y tenso de 'Hang on your love', el ritmo afrocubano de 'Cherry pie' y la extrañeza mestiza de 'Sally'. Nada, sin embargo, que exceda los confines de una «night music» de lujo, exótica y cerebral. Siguió, en 1985, 'Promise', que consiguió superar las ventas del álbum anterior, llegando a la cifra de veinte millones de discos vendidos en año y medio. Esto se debió, en parte, al éxito del single 'Sweetest taboo'. Sus colaboraciones en «Live Aid» y en la banda sonora de 'Absolute beginners' tuvieron lugar durante un período de reflexión. Finalizado éste en 1988, se editó 'Stronger than pride', grabado en lugares poco usuales, España, Caribe y Francia, y aún más exótico que sus anteriores discos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario